5 de marzo de 2006

Prueba de Feedreader 2.90

Estoy usando este lector de fuentes RSS hace unos treinta minutos, y ya le voy encontrando algunas fallas: viene con feeds precargados, que bajan una serie de noticias desde yahoo y otros servicios informativos que, al promover a medios sumamente conocidos, parecen más spam que otra cosa. Los he borrado de inmediato. Por otra parte, tiene un bug en el cual aparece sobre la lista de entradas una imagen fantasmal y magnificada de la flecha superior de la barra de desplazamiento.

Eso basta para tratar de cambiarlo por otro lector, o permanecer usando Firefox 1.5 (que también me ha parecido inestable, he de mencionar).

Hollywood y la música "de stock"

Una vez conseguí un disco con imágenes de stock. Consistía en varios cientos de archivos de gráficos, en ese caso de paisajes campestres y citadinos. Ese acervo gráfico está a disposición de cualquiera que haya comprado ese disco, para ser usado en sus trabajos (que en mi caso no pasaba de ser una página web de prueba).

El problema obvio con ese empleo de las imágenes era que se podría repetir el uso de las mismas por parte de quienes las emplearan.

Desde hace algunos años tengo la impresión de que en Hollywood se usa de manera semejante a la que acabo de describir a las canciones. A diferencia de lo que es perceptible en las cintas de otras décadas, en la actualidad casi no se compone música original para las películas del mainstream cinematográfico. Se apuesta por lo seguro: tonadas conocidas que (se supone) la audiencia habrá de relacionar con ciertas situaciones cinematográficas con tanta frecuencia que se convierten en lugares comunes. "Born to be wild" se ha convertido, por ejemplo, en la mitad de un gag recurrente que muestra a algún personaje inusual puesto en una moto para tornarse "rebelde", y esto ocurre una y otra vez -ese chiste, que alude a la célebre "Easy Rider" de Dennis Hopper, lo recuerdo graciosamente planteado en la pelcula de Ari Kaurismaki "Vaqueros de Leningrado en América", si la memoria no me falla.

Se pone tales canciones en las películas porque "suenan" y remiten vagamente a la situación que se plantea, y pareciera que el empleo de un stock fijo de canciones fuera consecuencia de la administración de la titularidad de los derechos de autor que ejercen las trasnacionales propietarias de las editoras de música. Y esa mirada de contador público puesta sobre el proceso de producción de las películas trae como efecto la repetición y la muerte de la creatividad hasta de quienes hacen los soundtracks.

Ahora que me doy cuenta, también se administra de esa manera los guiones cinematográficas: qué absurda cantidad de malos remakes se producen en la actualidad! Para muestra, este título: La Pantera Rosa.

4 de marzo de 2006

Mi primera video Beta

Esta fue mi primer video Beta, marca Sanyo, yaciendo al lado de varias películas y grabaciones de la tv, entre los cuales se encuentra algún programa de Jaime Maussán sobre el asesinato de John Fitzgerald Kennedy y varios programas de "Ritmo Vital". ¡Sólo joyas invaluables!

Bodega Gigante Cerro Gordo

Acaban de inaugurar ayer la sucursal Cerro Gordo del supermercado Gigante. Queda a cinco minutos de mi casa. Ahí se vende pocos radios y televisiones. Habrá pronto un RadioShack para subsanar esa carencia. Hay una heladería y un expendio de comida china. Tiene un amplio estacionamiento. Fui para surtir mi despensa. ¿Mencioné que está a cinco minutos de mi casa?


Descontinuados: Beta, VHS, Pentium

Recuerdo cuando las videograbadoras Beta eran La Gran Cosa. Podías verlas en los lugares más selectos de los aparadores de las tiendas departamentales. Y costaban una lana: hace unos veinte años, por quien sabe que decisiones del sistema hacendario de México, estaba muy complicada la importación de aparatos electrónicos a México, por lo que mucha gente optaba por el comercio de contrabando, de "fayuca" se le dice en la ciudad de México. Esa era la posibilidad de conseguir tan preciados aparatos, que permitían grabar los programas en casa. Tengo la impresión de que mucha gente entonces reservaba la videograbación para hechos importantes más que para guardar programas más cotidianos, por lo cual esperaron el acontecimiento sensacional a ocurrir en la mitad de 1986: la inauguración del Mundial. Así, en las videos beta que eran La Gran Cosa guardaron muestras del Gran Acontecimiento.

Hicieron su aparición las videos VHS y su novedad fue relegando al olvido a la anterior Gran Cosa, que se fue empequeñeciendo hasta quedar perdida por algún rincón de cada casa, junto a otros trebejos. Y así le ha ocurrido al VHS con la venta de DVDs. Todavía en 2004 logré comprar una video VHS en Aurrerá, pero un par de meses después era imposible encontrar uno de estos aparatos en esa u otra tienda departamental que conozca. Sólo hay DVDs, susceptibles a los rayones como todos los medios ópticos de su familia.

He encontrado cintas beta en las "chácharas" de los mercados al aire libre. Blockbuster todavía vende algunos títulos de saldo en VHS, y las cintas vírgenes de este formato están a la venta en todos lados.

Los Pentium tienen una historia semejante. Cuando se actualizaba el equipo de cómputo desde un 486 hasta un Pentium, la diferencia parecía abismal. Pero el ritmo de obsolescencia es tan veloz que a estas alturas de la vida esas máquinas son condenadas a la muerte de los electrónicos: el ropavejero o el rincón polvoso. A pesar de que tales aparatos sean aún funcionales: si se tienen videocintas y las máquinas andan, puedes verlas aún; sobre el ordenador, ¿se necesita de veras un Pentium IV para escribir un reporte de texto o buscar un texto en Google? Eso se puede hacer en un 486, con cierta holgura y con el software adecuado...

En fin, a cada quien según le alcance la cartera o sus necesidades, que no siempre andan a la par.