Estuve escombrando varios archivos antiguos que tenía en mi computadora, y di con un archivo de texto que no había visto hace casi una década, con un texto de Luis Buñuel, que les presento a todos ustedes y a todos vosotros para su deleite.
Hace muchísimos años, cuando era un joven lleno de sueños que no estaban en un monitor, escuché a Jordi Soler leer esta obrita literaria en su programa de Radioactivo 98 1/2 (¿era de lunes a miércoles de 10 a 12 pm? estoy casi seguro de ello) en algún momento de uno de sus programas, justo entre alguna canción de buena música del tipo de Leonard Cohen y las recomendaciones cinematográficas de "El Flaco".
¡Qué tiempos aquellos, Don Ferruco!
(Incluso México contaba con otro sistema político, tan antidemocrático como el actual).
Imagínense que suena "Metamorphosis 5", de Phillip Glass (también pueden usar si es de su preferencia el widget con dicha pieza que está líneas abajo), y:
-Música para un texto de Luis Buñuel...
"Diluvio", de Luis Buñuel
Llovía.
Diluviaba.
Algo más que torrencialmente. Diluviaba oceánicamente: nadie podía esperar que un mar pudiera viajar así, como un avión, de un planeta a otro. La atmósfera se había transformado en un mar sin peces. Se hallaba próximo el instante en que éstos iban a poder salir tranquilamente de los estanques para pasearse por la gran bola acuática de la ex atmósfera. Ya muchos sacaban sus cabezas de un agua para ponerlas en la otra y quedaban así, como mansetud de niños, como cocodrilos a medio sumergir.
La ciudad entera guarecida bajo los tejados se veía impotente para resistir aquel diluvio que caía como en los sueños al ralenti, pareciendo, de tan compacto, no caer sino quedarse.
Toda la ciudad con sus grandes torres desmanteladas era un inmenso bergantín por primera vez náufrago en la lluvia.
Llovía.
Los peces parecían mariposas atraídas por la luz húmeda de los faroles y en los tejados se entreabrían las tejas como lapas.
En los escaparates colonias enteras de libros buscaban algo en el agua con las hojas vibrátiles y ondulantes, sexos de pólipo.
Los niños nadaban por el acuario iluminado de los pisos, acercándose a los cristales unos bobos muy abiertos los ojos, dejando escapar una columna de circulitos por su bocas redondas.
Llovía. Llovía.
Todo tenía o presentía un palpitar de pulpo. Todo era repugnante a la vista y al tacto.
Las avenidas comenzaban a llenarse de vientres hinchados, de vientres tumefactos sobre los que acudían por bandadas, con inaudita voracidad, manos hambrientas, lenguas hambrientas, cabelleras hambrientas.
A mil metros de altura cruzó la luz fantasmal de un tranvía herido acosado de delfines, asaeteado por millones de dentaduras blanquísimas.
Llovía. Llovía. Llovía. Llovía.
Por todas partes entre grietas de agua y resplandores glaucos acechaban unos ojos grises de mirar metálico, con ferocidad de escualo, los ojos de todos los habitantes de la ciudad, todo ojos, todo ferocidad.
Mis diez dedos no tenían hueso y mis ojos, también mis ojos me acechaban de lejos, más grandes que nunca, grises para siempre, con la ferocidad de los demás ojos.
Junto a mí pasó flotando mi novia ahogada, impulsada por el temblor de su velo nupcial, medusa de amor y muerte.
Llovía. Llovía. Llovía. Llovía.
En el reloj de la catedral dieron las doce burbujas de la noche.
Llovía.
---
Texto publicado originalmente en La Jornada Semanal hace muchísimos años; ésa es una gran hemeroteca en línea.
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16 de febrero de 2008
Radio-ministerios
Hace como una semana estaba muy tranquilo en la sala de mi casa, a la nochecita. Estaba a la mitad de una rebanada de pizza con una combinación muy rica de ingredientes (champiñones, jamón y salami, si mal no recuerdo) cuando, ¡zaz!, una ráfaga de viento levantó una polvareda que causó un apagón. Dos cables de corriente tuvieron a mal entrar en contacto, lo cual originó un corto circuito que dejó sin suministro eléctrico a un par de manzanas de mi colonia, en una de las cuales está mi domicilio.
Como eso ocurre con significativa frecuencia, no me fue difícil dar con un par de velas, la caja de fósforos y un pequeño radio de baterías. En casa estamos preparados para las eventualidades de esa clase irónicamente cotidianas dada la frecuencia de tales padecimientos.
Durante un buen rato me puse a escuchar música, pero sólo sintonizaba bien una estación para "adultos contemporáneos" (sea lo que eso signifique) plena de éxitos de las listas de popularidad del anterior par de décadas a los 90s.
Después de un rato de escuchar los grandes éxitos de The Police, Cindi Lauper, Silver Convention, Al Corley, Celine Dion, Al Stewart, R.E.M., Michael Bolton y Depeche Mode, y después de considerar que "Enjoy The Silence" estaba un tanto fuera de lugar entre tal andanada de estímulos para la nostalgia, opté por cambiarle de estación.
Empecé a recorrer el dial y ninguna otra de las estaciones de frecuencia modulada despertó mi interés. Me pasé al AM y encontré sólo estaciones de radio hablada: voces monótonas tratando los tópicos delineados en la agenda de comunicación social del gobierno local.
Fui a dar a una frecuencia (creo que era el 1440) en la que el estruendo y la exaltación por parte de quien ahí gritaba rompió con la saudade radiofónica de los minutos anteriores.
Se trataba de un ministro religioso radiofónico. Servicios religiosos radiodifundidos.
Las estaciones de radio, por lo que tengo entendido, cuando se ven carentes de anunciantes que ocupen sus frecuencias mantienen la frente en alto, y se ciñen al respeto a los principios que han de tener los medios a como de lugar: dar espacio a todas las voces presentes en la sociedad.
Pago mediante, por supuesto. Las voces que encuentran dichos espacios acaban por ser las de curanderos, médicos brujos, telegrafistas alienígenos y ministros religiosos radiofónicos.
Soy un tanto desmemoriado para los detalles. No se me escapó notar, a pesar de ello, que se instaba a los radioescuchas a presentarse en algún establecimiento para seguir al detalle los planteamientos que el estruendoso ministro hertziano expresaba.
Luego dijo lo que no se me olvida:
-La gente autosuficiente, que se trata de gobernar por su cuenta, que piensa por su cuenta, rechaza seguir la palabra del señor, de dios que es más grande que todas las cosas-, expresó.
-La gente autosuficiente -dijo enseguida-, que se trata de gobernar por su cuenta, es demoníaca. Está mandada por el demonio.
El lector quizás adivine lo que seguía en esa tóxica perorata: la única forma de evitar incurrir en tan grave iniquidad era asistir a los servicios religiosos corporalmente, en el establecimiento anteriormente dicho. Cabe imaginar que ya estando ahí quienes fungen como mediadores exclusivos con su divinidad son los propios ministros, que garantizarían así la administración de un remedio a la autosuficiencia.
Opté por cambiarle de estación. No quise regresar a escuchar aquella radiodifusora de canciones viejas, así que apagué la radio, esperando que la energía eléctrica regresara pronto.
Como eso ocurre con significativa frecuencia, no me fue difícil dar con un par de velas, la caja de fósforos y un pequeño radio de baterías. En casa estamos preparados para las eventualidades de esa clase irónicamente cotidianas dada la frecuencia de tales padecimientos.
Durante un buen rato me puse a escuchar música, pero sólo sintonizaba bien una estación para "adultos contemporáneos" (sea lo que eso signifique) plena de éxitos de las listas de popularidad del anterior par de décadas a los 90s.
Después de un rato de escuchar los grandes éxitos de The Police, Cindi Lauper, Silver Convention, Al Corley, Celine Dion, Al Stewart, R.E.M., Michael Bolton y Depeche Mode, y después de considerar que "Enjoy The Silence" estaba un tanto fuera de lugar entre tal andanada de estímulos para la nostalgia, opté por cambiarle de estación.
Empecé a recorrer el dial y ninguna otra de las estaciones de frecuencia modulada despertó mi interés. Me pasé al AM y encontré sólo estaciones de radio hablada: voces monótonas tratando los tópicos delineados en la agenda de comunicación social del gobierno local.
Fui a dar a una frecuencia (creo que era el 1440) en la que el estruendo y la exaltación por parte de quien ahí gritaba rompió con la saudade radiofónica de los minutos anteriores.
Se trataba de un ministro religioso radiofónico. Servicios religiosos radiodifundidos.
Las estaciones de radio, por lo que tengo entendido, cuando se ven carentes de anunciantes que ocupen sus frecuencias mantienen la frente en alto, y se ciñen al respeto a los principios que han de tener los medios a como de lugar: dar espacio a todas las voces presentes en la sociedad.
Pago mediante, por supuesto. Las voces que encuentran dichos espacios acaban por ser las de curanderos, médicos brujos, telegrafistas alienígenos y ministros religiosos radiofónicos.
Soy un tanto desmemoriado para los detalles. No se me escapó notar, a pesar de ello, que se instaba a los radioescuchas a presentarse en algún establecimiento para seguir al detalle los planteamientos que el estruendoso ministro hertziano expresaba.
Luego dijo lo que no se me olvida:
-La gente autosuficiente, que se trata de gobernar por su cuenta, que piensa por su cuenta, rechaza seguir la palabra del señor, de dios que es más grande que todas las cosas-, expresó.
-La gente autosuficiente -dijo enseguida-, que se trata de gobernar por su cuenta, es demoníaca. Está mandada por el demonio.
El lector quizás adivine lo que seguía en esa tóxica perorata: la única forma de evitar incurrir en tan grave iniquidad era asistir a los servicios religiosos corporalmente, en el establecimiento anteriormente dicho. Cabe imaginar que ya estando ahí quienes fungen como mediadores exclusivos con su divinidad son los propios ministros, que garantizarían así la administración de un remedio a la autosuficiencia.
Opté por cambiarle de estación. No quise regresar a escuchar aquella radiodifusora de canciones viejas, así que apagué la radio, esperando que la energía eléctrica regresara pronto.
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18 de marzo de 2007
Viernes de autocomplacencia de Rock 101
"Este viernes, en nuestros viernes especiales del 12, de 10 am a 10 pm, Rock 101 mira hacia adentro: a dos grupos por hora, con las bandas fundamentales ¡de aquí adentro!
Doce horas de autocomplacencia...
...por Rock 101"
Es lo que dice un promocional con la voz de Iñaki Manero que alude a un especial del decimosegundo (a la postre, el último) aniversario de Rock 101. c 1996. La música de fondo es alguna versión simplificada de "Powerhouse", melodía de maese Raymond Scott.
Pueden escuchar el audio
acá
Son poco más de 300 Kb.
Que lo disfruten.
Doce horas de autocomplacencia...
...por Rock 101"
Es lo que dice un promocional con la voz de Iñaki Manero que alude a un especial del decimosegundo (a la postre, el último) aniversario de Rock 101. c 1996. La música de fondo es alguna versión simplificada de "Powerhouse", melodía de maese Raymond Scott.
Pueden escuchar el audio
acá
| 12hrsautocomplacen... |
Son poco más de 300 Kb.
Que lo disfruten.
28 de febrero de 2007
Bueno, esta mál que generalice. Radioactivo tuvo buenos programas, me ofusqué
Y el Warpig hace comentarios sensatos y alivianados, sin poses.
Léanlo aquí y óiganlo acá.
Además de que, cuando era jovencillo, escuchaba a Martín Hernández y sus promos con singular alegría, no lo puedo negar.
Me acuerdo en especial de ese par de promocionales seriados que realizó, el primero en WFM y el siguiente en Radioactivo. Trataban de un par de promociones ficticias, que premiaban la participación de los espectadores con mandarte primero, y cito textual, "a chingar a tu madre", mientras que en el otro te enviaban "a la verga".
Como tendrá a bien suponer cualquier lector que conozca el caló mexicano, dichas viñetas promocionales no eran transmitidas en la programación habitual de ninguna de las dos estaciones que menciono. Es estricta la legislación en México acerca del uso de ese tipo de vocabulario en las transmisiones de radio y televisión. Lo que se festejaba era la osadía de producir siquiera tal material en una radio mojigata y represora (así es la radio en México, la que se sintoniza abiertamente). Dichos promocionales eran transmitidos en alguna ocasión especial, y propiciaban que los límites de la censura se expandieran un tanto más.
La censura, sin embargo, pasa por más que prohibir el habla "fuerte". Es sabido que se impide en los medios el trato de ciertos temas, de acuerdo a los pareceres de los dueños de los medios. A veces, se trata con mayor laxitud a los radioastas y lo que dicen, en otras hay un control férreo, y esto cambia constantemente.
El quiebre de la censura pasa por la supresión del poder ilimitado de los empresarios de los medios de comunicación y del propio Estado.
Hay un medio que se puede sustraer a esa relación de poder: es el Internet. Y no es que asegure que la lectura de blogs, por ejemplo, compita en audiencia con la radio o la tv, pero es claro que aquí no hay un control de parte de autoridad alguna que censure previamente los contenidos a publicar -que conste que no estoy a favor de que cualquiera haga lo que le venga en gana, difame, o delinca; se puede tener mayor libertad en cuanto a lenguaje y contenido, eso creo.
Todo esto viene a cuento con los blogs que vi de un par de locutores de una estación de radio, que escriben blogs empleando su vocabulario cotidiano, lleno de palabras como las de los promocionales que recordé. Se escabullen de la censura del vocabulario, pero nada más.
Comentarios superficiales. Como los míos. Je.
Me gustaría ver más ejemplos de la lucha contra el lenguaje en los contenidos.
Hay que ponerse a buscar, ¿no lo creen?
Léanlo aquí y óiganlo acá.
Además de que, cuando era jovencillo, escuchaba a Martín Hernández y sus promos con singular alegría, no lo puedo negar.
Me acuerdo en especial de ese par de promocionales seriados que realizó, el primero en WFM y el siguiente en Radioactivo. Trataban de un par de promociones ficticias, que premiaban la participación de los espectadores con mandarte primero, y cito textual, "a chingar a tu madre", mientras que en el otro te enviaban "a la verga".
Como tendrá a bien suponer cualquier lector que conozca el caló mexicano, dichas viñetas promocionales no eran transmitidas en la programación habitual de ninguna de las dos estaciones que menciono. Es estricta la legislación en México acerca del uso de ese tipo de vocabulario en las transmisiones de radio y televisión. Lo que se festejaba era la osadía de producir siquiera tal material en una radio mojigata y represora (así es la radio en México, la que se sintoniza abiertamente). Dichos promocionales eran transmitidos en alguna ocasión especial, y propiciaban que los límites de la censura se expandieran un tanto más.
La censura, sin embargo, pasa por más que prohibir el habla "fuerte". Es sabido que se impide en los medios el trato de ciertos temas, de acuerdo a los pareceres de los dueños de los medios. A veces, se trata con mayor laxitud a los radioastas y lo que dicen, en otras hay un control férreo, y esto cambia constantemente.
El quiebre de la censura pasa por la supresión del poder ilimitado de los empresarios de los medios de comunicación y del propio Estado.
Hay un medio que se puede sustraer a esa relación de poder: es el Internet. Y no es que asegure que la lectura de blogs, por ejemplo, compita en audiencia con la radio o la tv, pero es claro que aquí no hay un control de parte de autoridad alguna que censure previamente los contenidos a publicar -que conste que no estoy a favor de que cualquiera haga lo que le venga en gana, difame, o delinca; se puede tener mayor libertad en cuanto a lenguaje y contenido, eso creo.
Todo esto viene a cuento con los blogs que vi de un par de locutores de una estación de radio, que escriben blogs empleando su vocabulario cotidiano, lleno de palabras como las de los promocionales que recordé. Se escabullen de la censura del vocabulario, pero nada más.
Comentarios superficiales. Como los míos. Je.
Me gustaría ver más ejemplos de la lucha contra el lenguaje en los contenidos.
Hay que ponerse a buscar, ¿no lo creen?
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23 de febrero de 2007
OK, Radioactivo tiene un gran mérito. El síndrome de Brozo: te hago reír, luego te digo que pensar. ¿Eres libre?
Su producción era excelente.
Eran muy graciosos, la mayor parte del tiempo.
Hacían especiales sobre temas de interés.
El programa de Jordi Soler era una joya de lo lindo que estaba hecho.
Pero eran graciosos casi la mayor parte del tiempo.
Otras veces, los locutores tomaban una actitud al aire de "nada vale la pena más que nosotros" en el dial, y querían vender esa actitud como la gran cosa.
Esa estación era buena en cuanto a los promos chistosos, pero luego se la creían, y ya tomaban un airecillo de locutor opinalotodo cuando su talento principal eran las bromas, sólo eso.
Se divertían. Eso es un gran avance en una radio que luego peca de solemnidad. Pero eso no convierte a nadie en líder de opinión, pues ya estamos en otro asunto: el síndrome de Brozo.
Ni Brozo ni Olallo Rubio tienen la culpa, en todo caso. Ellos hacen lo que se les viene en gana hacer -aunque la comparación, ahora que lo pienso, no es precisa: Brozo, últimamente, hace lo que le viene en gana hacer a sus patrones por lo visto.
Quienes los toman como líderes de opinión en realidad han de ser quienes no son capaces de expresarse por sí mismos, por su cuenta: necesitan quien los guíe. ¿Serán libres?
Eran muy graciosos, la mayor parte del tiempo.
Hacían especiales sobre temas de interés.
El programa de Jordi Soler era una joya de lo lindo que estaba hecho.
Pero eran graciosos casi la mayor parte del tiempo.
Otras veces, los locutores tomaban una actitud al aire de "nada vale la pena más que nosotros" en el dial, y querían vender esa actitud como la gran cosa.
Esa estación era buena en cuanto a los promos chistosos, pero luego se la creían, y ya tomaban un airecillo de locutor opinalotodo cuando su talento principal eran las bromas, sólo eso.
Se divertían. Eso es un gran avance en una radio que luego peca de solemnidad. Pero eso no convierte a nadie en líder de opinión, pues ya estamos en otro asunto: el síndrome de Brozo.
Ni Brozo ni Olallo Rubio tienen la culpa, en todo caso. Ellos hacen lo que se les viene en gana hacer -aunque la comparación, ahora que lo pienso, no es precisa: Brozo, últimamente, hace lo que le viene en gana hacer a sus patrones por lo visto.
Quienes los toman como líderes de opinión en realidad han de ser quienes no son capaces de expresarse por sí mismos, por su cuenta: necesitan quien los guíe. ¿Serán libres?
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22 de febrero de 2007
Yo creo que:
"La música actual no es original, y musicalmente es mediocre".
"El hip-hop y toda la palabrería gangsteriles impulsado más por razones corporativas que por su mérito musical y artístico: ¿cómo se puede ensalzar la miseria y la violencia de los ghettos?"
"Lo que llaman ahora punk no es punk, lo alternativo no es alternativo, lo irreverente no es irreverente y lo rebelde, pues Rebelde es una telenovela..."
"El público de la música actual es ignorante: no sabe nada de música, sólo conoce las canciones que salieron ayer y cuando escribe en internet lo hace sin la más remota idea de como redactar y escribir sin faltas de ortografía; es discriminador creyéndose irreverente; está compuesto de seres ridículos, que confunden inteligencia con cualquier obscenidad o simpleza, mientras suene bien, fuerte y con muchos efectos de sonido".
"El público de la música actual extraña Radioactivo, y piensa que Olallo Rubio fue grandioso".
De entre todos estos cambios en lo que se programa en la radio desde que se cerró Rock 101, una cosa me disgusta particularmente: que ya a cualquier rolita vieja le digan clásico. Esa costumbre la empezaron en Radioactivo, la siguen en Reactor 105, la cultivaron con éxito en Órbita, la imitaban irremediablemente en Óxido, la trataron de terminar en La Pantera, y parece que se ha quedado para mal. ¡Zaz! Un público sin cultura está a dispuesto a creer que cualquier rolita de Café Tacvba es clásico, porque no conoce nada mejor.
Combate la ignorancia. Lee un buen libro. Escucha un buen disco. Y si no sabes, pregunta a alguien que sepa, pero no a esos perpretadores de Radioactivo...
LOL
P.D.:
Lo mismo para Reactor 105...
postdata wikipédica:
¿adivinen quien es tv_insomne?
"El hip-hop y toda la palabrería gangsteriles impulsado más por razones corporativas que por su mérito musical y artístico: ¿cómo se puede ensalzar la miseria y la violencia de los ghettos?"
"Lo que llaman ahora punk no es punk, lo alternativo no es alternativo, lo irreverente no es irreverente y lo rebelde, pues Rebelde es una telenovela..."
"El público de la música actual es ignorante: no sabe nada de música, sólo conoce las canciones que salieron ayer y cuando escribe en internet lo hace sin la más remota idea de como redactar y escribir sin faltas de ortografía; es discriminador creyéndose irreverente; está compuesto de seres ridículos, que confunden inteligencia con cualquier obscenidad o simpleza, mientras suene bien, fuerte y con muchos efectos de sonido".
"El público de la música actual extraña Radioactivo, y piensa que Olallo Rubio fue grandioso".
De entre todos estos cambios en lo que se programa en la radio desde que se cerró Rock 101, una cosa me disgusta particularmente: que ya a cualquier rolita vieja le digan clásico. Esa costumbre la empezaron en Radioactivo, la siguen en Reactor 105, la cultivaron con éxito en Órbita, la imitaban irremediablemente en Óxido, la trataron de terminar en La Pantera, y parece que se ha quedado para mal. ¡Zaz! Un público sin cultura está a dispuesto a creer que cualquier rolita de Café Tacvba es clásico, porque no conoce nada mejor.
Combate la ignorancia. Lee un buen libro. Escucha un buen disco. Y si no sabes, pregunta a alguien que sepa, pero no a esos perpretadores de Radioactivo...
LOL
P.D.:
Lo mismo para Reactor 105...
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¿adivinen quien es tv_insomne?
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Mi experiencia sobre Rock 101
Rock 101 fue una estación de radio que desde la ciudad más grande del mundo, México (flamers, absténganse: así decía la publicidad de la misma) transmitía las 24 horas del día puro, total y absoluto Rock... 101.
Se creó en 1984. Yo la escuché esporádicamente desde entonces hasta que la cerraron, cambiándola por una estación más pop que otra cosa. La escuchaba en un principio porque mi hermana mayor la oía; tiempo después, yo la sintonizaba por mi cuenta.
Lo que más me gustaba de Rock 101 era que los domingos, a partir de las 10 de la mañana, se programaba rock "clásico", lo cual tenía un sentido claro: un clásico es una obra que es ejemplar, relevante, digna de admiración, modelo a seguir u obra cumbre, o todo eso junto. Cada canción que se ponía en ese horario cumplía con esas características, y además, por la costumbre que ahí tenían de "rotular" las canciones con una rúbrica (voz en off que decía el nombre de la canción, el intérprete, el álbum en que se incluía y algunas cosas más que servían a modo de contextualización de la misma) ese horario de la radio era prácticamente una escuela del rock. O así yo la consideraba, pues gracias a esos domingos conocí muchísima música, por lo cual estoy muy agradecido con los programadores.
Yo no era un radioescucha constante de esa estación, he de confesar. Creo que pasé más tiempo, lo confieso, escuchando WFm o Stereo 97.7 (estaciones nada rockeras, lo sé, lo sé, soy un blasfemo), pero mis recuerdos del 101 son vívidos. Por lo tanto, no supe mucho de las grillas entre el personal de esa estación, así que no tomo partido entre las facciones pro Luis Gerardo Salas o pro Jordi Soler (aunque a este último lo tengo más presente), por citar una polémica.
De la música que más se me quedó en la memoria, puedo hacer un memo veloz:
* "Angel", de Everything But The Girl. Me jacto de haber conocido a esa banda 10 años antes de "Missing".
* U2, con "Pride (In the name of love)": fue la primera canción que oí de mi grupo favorito.
De entre las clásicas, están:
* Leonard Cohen. Oh, como me gusta la música de Cohen. Primero oí "Suzanne", y quedé cautivado cuando lo oí en un principio, sin saber hablar inglés; me sirvió como estímulo para aprender ese idioma, y cuando supe lo que realmente decían sus canciones, quedé fascinado.
* Frank Zappa. "Watermelon and The easter haze" fue una revelación para mí, muchísimos años antes de que Lynn Fainchtein malbaratara esa catedral para ponerla en el soundtrack de "Y tu mamá también".
* "Aqualong", de Jehtro 'Tull. Fabuloso. Para mí era tan importante los domingos como la misa para un católico practicante.
* Carole King. Amo la música de esa mujer. Y no tengo temor de admitirlo
LOL
* Joy Division. Su música es estremecedora, fascinante. Nada de medianías, ¿cómo negarse a Ian Curtis y su vida en vilo en cada canción?
* "Stairway to Heaven", de Led Zeppelin, probablemente la canción más grande de todas las de la programación del 101.
* Pink Floyd. Gracias a esos domingos, me enteré de que esa banda era miles de galaxias más que el ladrillo en la pared.
* Bauhaus, con "Bela Lugosi's Dead": aunque no entré en el mundillo oscuro, esa canción era y es genial.
Hay tantas canciones que iré recordando y poniendo en mi blog...
Sin el ánimo de ser pedante, estoy casi seguro de tener un buen gusto musical, y en grande medida se lo debo a los programadores de Rock 101.
¡No gracias a Radioactivo!
LOL
Se creó en 1984. Yo la escuché esporádicamente desde entonces hasta que la cerraron, cambiándola por una estación más pop que otra cosa. La escuchaba en un principio porque mi hermana mayor la oía; tiempo después, yo la sintonizaba por mi cuenta.
Lo que más me gustaba de Rock 101 era que los domingos, a partir de las 10 de la mañana, se programaba rock "clásico", lo cual tenía un sentido claro: un clásico es una obra que es ejemplar, relevante, digna de admiración, modelo a seguir u obra cumbre, o todo eso junto. Cada canción que se ponía en ese horario cumplía con esas características, y además, por la costumbre que ahí tenían de "rotular" las canciones con una rúbrica (voz en off que decía el nombre de la canción, el intérprete, el álbum en que se incluía y algunas cosas más que servían a modo de contextualización de la misma) ese horario de la radio era prácticamente una escuela del rock. O así yo la consideraba, pues gracias a esos domingos conocí muchísima música, por lo cual estoy muy agradecido con los programadores.
Yo no era un radioescucha constante de esa estación, he de confesar. Creo que pasé más tiempo, lo confieso, escuchando WFm o Stereo 97.7 (estaciones nada rockeras, lo sé, lo sé, soy un blasfemo), pero mis recuerdos del 101 son vívidos. Por lo tanto, no supe mucho de las grillas entre el personal de esa estación, así que no tomo partido entre las facciones pro Luis Gerardo Salas o pro Jordi Soler (aunque a este último lo tengo más presente), por citar una polémica.
De la música que más se me quedó en la memoria, puedo hacer un memo veloz:
* "Angel", de Everything But The Girl. Me jacto de haber conocido a esa banda 10 años antes de "Missing".
* U2, con "Pride (In the name of love)": fue la primera canción que oí de mi grupo favorito.
De entre las clásicas, están:
* Leonard Cohen. Oh, como me gusta la música de Cohen. Primero oí "Suzanne", y quedé cautivado cuando lo oí en un principio, sin saber hablar inglés; me sirvió como estímulo para aprender ese idioma, y cuando supe lo que realmente decían sus canciones, quedé fascinado.
* Frank Zappa. "Watermelon and The easter haze" fue una revelación para mí, muchísimos años antes de que Lynn Fainchtein malbaratara esa catedral para ponerla en el soundtrack de "Y tu mamá también".
* "Aqualong", de Jehtro 'Tull. Fabuloso. Para mí era tan importante los domingos como la misa para un católico practicante.
* Carole King. Amo la música de esa mujer. Y no tengo temor de admitirlo
LOL
* Joy Division. Su música es estremecedora, fascinante. Nada de medianías, ¿cómo negarse a Ian Curtis y su vida en vilo en cada canción?
* "Stairway to Heaven", de Led Zeppelin, probablemente la canción más grande de todas las de la programación del 101.
* Pink Floyd. Gracias a esos domingos, me enteré de que esa banda era miles de galaxias más que el ladrillo en la pared.
* Bauhaus, con "Bela Lugosi's Dead": aunque no entré en el mundillo oscuro, esa canción era y es genial.
Hay tantas canciones que iré recordando y poniendo en mi blog...
Sin el ánimo de ser pedante, estoy casi seguro de tener un buen gusto musical, y en grande medida se lo debo a los programadores de Rock 101.
¡No gracias a Radioactivo!
LOL
30 de marzo de 2006
Pecata minuta (o mis denuestos a los senadores que favorecen la minuta de la Ley Federal de Radio y Televisión)
Pecata minuta
(o mis denuestos a los senadores que favorecen la minuta de la Ley Federal de Radio y Televisión)
A estas horas, como todos los indicios parecen augurar, un grupo de senadores mexicanos tal vez habrá avalado el despojo que, a nombre de la nación y del interés público, se habrá de cometer en perjuicio de la Nación mexicana y a favor de sólo unos cuantos particulares: los actuales oligarcas de los medios electrónicos.
La única protesta que recuerdo por parte de medios de comunicación masiva es una que he leído ocurrió después de que el gobierno de México asesinara en una manifestación a un contingente de estudiantes, el 2 de octubre de 1968. Un grupo de editorialistas gráficos, de diversos diarios mexicanos, en vez de un cartón político pusieron un cuadro negro, como señal de protesta.
Ayer ocurrió un hecho equiparable a aquel. Hubo protestas contra la eventual aprobación de la minuta para reformar la vigente Ley Federal de Radio y Televisión:
- El día de ayer el grupo radiofónico IMER, de carácter permisionado, retiró del aire su programación habitual para poner sólo una canción a lo largo del día, junto con un aviso en el que planteaba el rechazo a la reforma que, de aprobarse, perjudicaría a este medio y a otros que estan bajo un régimen jurídico idéntico.
- Radio Educación, por su parte, durante todo el tiempo ha mantenido un cobertura constante de los hechos, que incluyó además un mesa redonda en la que se discutió los hechos, argumentando fehacientemente por qué la aprobación de la minuta pondrá en serios apuros a los medios que no formen parte de ese bloque poderoso de radiodifusores y canales de televisión con poder económico.
La protesta de ayer por parte de los grupos radiofónicos citados es un hecho insólito, instigado por que su existencia se ha puesto en riesgo.
Las estaciones comerciales de radio y tv han guardado un mutismo casi absoluto, y aún contando excepciones escasas, ha privado el silencio cómplice de voces que en otros asuntos son inquisitivas pero que ahora se han sometido al autoritarismo mediático, que da en casualidad que es ejercido por quienes les pagan sus salarios. ¡Libertad de expresión, pero hasta donde me lo permita el acceso a mi cheque!, parece ser el principio.
Pero quizás todo ya se haya consumado a esta hora, y los Grandes Poderes Electrónicos pueden haber sido entronizados al poder de la videocracia ya, por la aprobación de dicha ley.
Dichas televisoras y grupos radiofónicos son de mala calidad. Ponen un montón de anuncios de cada cosa, como anuncios de curanderos y amenazas de sus dueños a personajes que les son ingratos. No se han sometido a las regulaciones vigentes, y ahora han medido sus fuerzas con la clase política, que ha sido vencida sin más. Después de su demostración de fuerza, seguirán por el camino que les convenga, que es el de amasar más ingresos publicitarios por cualquier medio, pues eso es lo que ha ocurrido hasta el día de hoy y no hay por qué pensar que esa situación cambiará sin motivo. Las regulaciones les serán irrelevantes.
Y todo porque una pandilla de políticos en los órganos de poder lo aprueban, atendiendo a sus intereses inmediatos y particulares. El futuro electrónico ha sido hipotecado. Los políticos le tienen un temor a la tv y la radio privadas, o mantienen con los personeros de esos medios una plácida complicidad (lo que es muy posible).
Los radiodifusores y las televisoras no rinden cuentas a los ciudadanos, pero toman decisiones de carácter legislativo (¡qué cabildeo tan eficaz!) y nadie los eligió para eso.
Para más información, visiten el vínculo que encontré, que es el de Radio Educación y que contiene información pertinente a este tema, incluso, la misma "minuta de las Leyes Federales de Radio y Televisión y Telecomunicaciones en PDF":
Radio Educación, el Oasis del cuadrante (que se desertificará cada día más, por lo visto).
Hasta la próxima.
P.D.:
Un servidor, autor del sitio, es responsable por lo aquí expresado, y no tiene ninguna relación con las entidades aquí mencionadas. Sólo
expreso mi solidaridad y simpatía con las que así corresponda.
Ve Más TeVe, TeVe pública, desde luego.
(o mis denuestos a los senadores que favorecen la minuta de la Ley Federal de Radio y Televisión)
A estas horas, como todos los indicios parecen augurar, un grupo de senadores mexicanos tal vez habrá avalado el despojo que, a nombre de la nación y del interés público, se habrá de cometer en perjuicio de la Nación mexicana y a favor de sólo unos cuantos particulares: los actuales oligarcas de los medios electrónicos.
La única protesta que recuerdo por parte de medios de comunicación masiva es una que he leído ocurrió después de que el gobierno de México asesinara en una manifestación a un contingente de estudiantes, el 2 de octubre de 1968. Un grupo de editorialistas gráficos, de diversos diarios mexicanos, en vez de un cartón político pusieron un cuadro negro, como señal de protesta.
Ayer ocurrió un hecho equiparable a aquel. Hubo protestas contra la eventual aprobación de la minuta para reformar la vigente Ley Federal de Radio y Televisión:
- El día de ayer el grupo radiofónico IMER, de carácter permisionado, retiró del aire su programación habitual para poner sólo una canción a lo largo del día, junto con un aviso en el que planteaba el rechazo a la reforma que, de aprobarse, perjudicaría a este medio y a otros que estan bajo un régimen jurídico idéntico.
- Radio Educación, por su parte, durante todo el tiempo ha mantenido un cobertura constante de los hechos, que incluyó además un mesa redonda en la que se discutió los hechos, argumentando fehacientemente por qué la aprobación de la minuta pondrá en serios apuros a los medios que no formen parte de ese bloque poderoso de radiodifusores y canales de televisión con poder económico.
La protesta de ayer por parte de los grupos radiofónicos citados es un hecho insólito, instigado por que su existencia se ha puesto en riesgo.
Las estaciones comerciales de radio y tv han guardado un mutismo casi absoluto, y aún contando excepciones escasas, ha privado el silencio cómplice de voces que en otros asuntos son inquisitivas pero que ahora se han sometido al autoritarismo mediático, que da en casualidad que es ejercido por quienes les pagan sus salarios. ¡Libertad de expresión, pero hasta donde me lo permita el acceso a mi cheque!, parece ser el principio.
Pero quizás todo ya se haya consumado a esta hora, y los Grandes Poderes Electrónicos pueden haber sido entronizados al poder de la videocracia ya, por la aprobación de dicha ley.
Dichas televisoras y grupos radiofónicos son de mala calidad. Ponen un montón de anuncios de cada cosa, como anuncios de curanderos y amenazas de sus dueños a personajes que les son ingratos. No se han sometido a las regulaciones vigentes, y ahora han medido sus fuerzas con la clase política, que ha sido vencida sin más. Después de su demostración de fuerza, seguirán por el camino que les convenga, que es el de amasar más ingresos publicitarios por cualquier medio, pues eso es lo que ha ocurrido hasta el día de hoy y no hay por qué pensar que esa situación cambiará sin motivo. Las regulaciones les serán irrelevantes.
Y todo porque una pandilla de políticos en los órganos de poder lo aprueban, atendiendo a sus intereses inmediatos y particulares. El futuro electrónico ha sido hipotecado. Los políticos le tienen un temor a la tv y la radio privadas, o mantienen con los personeros de esos medios una plácida complicidad (lo que es muy posible).
Los radiodifusores y las televisoras no rinden cuentas a los ciudadanos, pero toman decisiones de carácter legislativo (¡qué cabildeo tan eficaz!) y nadie los eligió para eso.
Para más información, visiten el vínculo que encontré, que es el de Radio Educación y que contiene información pertinente a este tema, incluso, la misma "minuta de las Leyes Federales de Radio y Televisión y Telecomunicaciones en PDF":
Radio Educación, el Oasis del cuadrante (que se desertificará cada día más, por lo visto).
Hasta la próxima.
P.D.:
Un servidor, autor del sitio, es responsable por lo aquí expresado, y no tiene ninguna relación con las entidades aquí mencionadas. Sólo
expreso mi solidaridad y simpatía con las que así corresponda.
Ve Más TeVe, TeVe pública, desde luego.
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